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REVIEW Euromanía Trip 2026 | Día 1 Rulantica



Por fin había llegado el día. Después de casi 20 años desde que descubrí que mi mayor pasión eran los parques temáticos me llegaba el turno. De una vez por todas podría vivir en primera persona el parque del que todos hablaban. La meca europea suprema. El santuario definitivo de la excelencia temática, las buenas operativas, el trato al cliente y probablemente la mejor colección de atracciones de todo el continente: Europa Park.



Hace ya muchos años, desde bien peque, cuando mi padre me enseñó en su regazo cómo hacer búsquedas web en su portátil, descubrí los secretos de Europa Park. No estoy seguro de mi primer contacto con el universo de Europa Park, pero apuesto a que con menos de cinco años de edad. Por aquel entonces mi madre, de pura casualidad, me compró un horóscopo en el que aparecía que a los Sagitario como yo nos encantaría visitar un parque temático en Alemania llamado Europa Park. En ese momento, incluso antes de acabar preescolar, ya sabía perfectamente qué parque era ese, y me moría de ganas por ir.



Comencé a ver on rides de las atracciones, a leer muchas reviews de foros como PKTK o Capte y a investigar mucho sobre "el parque de la bola gigante". Más adelante, allá por 2013 cuando yo tenía menos de diez años, me llamaron muchísimo la atención las Marc Terenzi Horror Nights que según los PACos/as de Pa-Community eran el mejor evento de halloween que habían probado en su vida. Las descripciones de los pasajes del terror de ese año se antojaban como surrealistas, haciéndome soñar con la posibilidad de tener un evento similar en España.

Después de muchos años queriendo ir y postergándolo por diferentes motivos, por fin había conseguido organizar un viaje. Lo haría solo, negándome a esperar un solo año más para cumplir el sueño por el miedo de sobrevivir varios días en un país extranjero. Además, esperaba que con esta experiencia no hiciera más que coger confianza para hacer otras rutas parqueristas en solitario en el futuro. Cosa que, spoiler, sí sucederá.

Las claves del viaje

  • Viaje relámpago de 3 días entre el miércoles 8 y el viernes 10 de abril. Fechas estratégicamente cogidas tras semana santa esperando una afluencia menor que en la semana anterior. Finalmente, serían días de vacaciones escolares y mucho attendance, pero igualmente disfrutable.
  • Vuelos de ida y vuelta a Basilea. Llegada a las 9:45h el primer día y salida a las 21:15h el último día para aprovechar bien los días de llegada y vuelta por la brevedad del viaje.
  • El alojamiento en el propio Rust estaba imposible por los altos precios, cosa que se agrava cuando viajas solo y no poder pagar el precio de la habitación a medias. Opté por un hotel en Ofenburgo situado a solo 20 minutos de Rust en tren regional. 
  • El primer día sería el turno de Rulantica por su hora tardía de cierre (22h), cosa que me haría aprovechar mejor la jornada al no poder llegar antes de las 13h.
  • El segundo y tercer día serían para exprimir Europa Park a fondo.
Os dejo diferentes consejos para planear un viaje a Europa Park en este link.

El presupuesto del viaje

  • Billete de avión de ida y vuelta de Alicante a Basilea: 110 euros
  • Transporte del Aeropuerto de Basilea a Rulantica (bus Basilea + tranvía + tren regional + bus Rust) = 31 euros
  • Entradas Rulantica + Europa Park 2 días = 198 euros
  • 2 noches de hotel en B&B Offenburg City = 140 euros
  • Transporte de Europa Park a Basilea (bus Rust + tren regional + bus Basilea) = 31 euros
  • Trenes regionales Europa Park - Ofenburgo = 16 euros los tres días
  • Comidas = 70 euros aprox 
TOTAL = 600 euros 

Basilea Express, la ruta de los mil transbordos


El viaje de ida desde Alicante hasta Rulantica fue una odisea digna de etapa de Pekín Express. En una sola mañana recorrí 4 países usando 6 medios de transporte diferentes con 5 transbordos: España, Francia, Suiza y Alemania en avión, bus urbano, tranvía, tren regional, bus de reemplazo y, finalmente, el bus de Rust que me llevaría al parque acuático. Una vez en Rulantica no veía el momento de ponerme el bañador y disfrutar del agua y sus maravillosos 32º de temperatura.



El aeropuerto de Basilea es fascinante, ya que está literalmente dividido sobre dos naciones. Cuando recoges las maletas debes elegir si salir por la puerta francesa o la suiza, ateniéndote a las normas de inmigración de cada país. Todo tiene su gracia cuando reparas en que, una vez fuera, puedes cambiar de país cómodamente cruzando un pasadizo en la segunda planta.



Al aterrizar, obvié por completo que Suiza no pertenece a la Unión Europea. Nada más poner un pie en territorio helvético, mi operadora me bajó de las nubes avisándome de que cada GB consumido sumaría la friolera de 25 euros a mi factura. Raudo y veloz activé el modo avión hasta asegurarme de haber cruzado la frontera alemana. También descubrí que el franco suizo es ciertamente más caro que el euro cuando fui a pagar el bus y el cargo en mi tarjeta de crédito según mi banca online fue mayor al marcado en el ticket.



Estar en Basilea fue una sangría económica constante. Fueron 7,30 euros por un trayecto de 10 minutos en autobús hasta la estación central (Basel SBB), y otros 4,50 euros de tranvía para llegar a Badischer Bahnhof, la estación secundaria que gestiona los trenes alemanes de la DB. Casi 15 euros por menos de 20 minutos de tránsito... Mientras cruzaba el Rin reflexionaba sobre cómo los eurofans pudieron soportar la semana de Eurovisión 2025 en Basilea sin tener que vender un órgano para ello. Hasta el baño de la estación de tren costaba unos sangrantes 2 euros. 



La majestuosa estación alemana estaba casi desierta, implicando un embarque rapidísimo y sin siquiera controles de seguridad o validaciones. Subí al tren regional y, tras una hora y media de trayecto, llegué a Herbolzheim. Allí empezaba un gran lío: tocaba buscar un bus de reemplazo (el trazado entre estación y Ofenburgo estaba en obras) que teóricamente era lila y fácil de identificar. En la práctica, había varios buses cada uno de su padre y de su madre en medio de una carretera rural. Los pasajeros empezamos a subirnos a ellos como si del desembarco del Titanic se tratara. Me aventuré por intuición y no me equivoqué.



La última prueba de esta gesta, con el agotamiento de haber madrugado a las 4 y media ya palpable, fue esperar al bus urbano de la línea 7312. Viendo las hordas de jóvenes esperando, supe que era el lugar correcto. Aproveché para tomar un bocadillo traído de España a modo de comida express y así poder entrar a tiro hecho al parque.


Un tip operativo vital: el billete de este autobús cuesta unos 3,50 euros si se lo compras al conductor. Sin embargo, si en la app de DB adquieres el trayecto poniendo como destino final "Europa Park, Rust", el bus sale completamente gratis. Cuidado con poner "Europa Park/Ringsheim", porque entonces el billete solo te cubrirá hasta la estación de tren, alejándote a 5-10 minutos del parque


13:15h - Llegada a Rulantica


Por fin llegaba el momento. Tras infinitos transbordos ya estaba allí. Rulantica y el Hotel Krønasår se veían imponentes desde fuera. No me entretuve demasiado admirando el espectacular exterior ni las zonas comunes del hotel, necesitaba meterme al agua cuanto antes. Así crucé las puertas de Rulantica para entrar en su espectacular vestíbulo, más semejante al de un spa de lujo que el de un parque acuático. Esa tónica se repitió durante toda la visita, sintiendo en todo momento que me encontraba en un concepto evolucionado respecto al de un parque acuático tradicional.




Aquí no solo importan los toboganes... Importa la experiencia, importa el bienestar, importa la tematización, la historia, el ambiente, los espectáculos, la comida, la bebida... Si tuviera que definir Rulantica lo definiría como un MOOD constante. Probablemente si nos ponemos a analizar en frío la colección de toboganes de Rulantica, se me ocurrirían unos cuantos parques acuáticos europeos con un lineup más interesante, pero en su conjunto es un producto único, imbatible e increíblemente diversificado de la forma más inteligente posible. Cualquier visitante se sorprenderá a final del día habiendo realizado actividades que en ningún otro parque acuático había hecho hasta la fecha.

Entrada y check-in


En Rulantica no encontrarás tornos como los de toda la vida de los parques acuáticos. Aquí hay que realizar un check-in donde te intercambiarán tu entrada por una pulsera llamada RulaBand. Esta pulsera te permite la entrada y salida del parque al escanearla en el torno además de abrir y cerrar la taquilla con un cómodo sistema contactless. Pero hay más, también permite adquirir comida, bebida y souvenirs actuando como sistema prepago. En la salida hay terminales de pago donde poder abonar los gastos al final del día.



Lamentablemente en el check in me informaban de que el parque estaba hasta la bandera, por lo que apenas quedaban taquillas libres. Me daba mucha pena que de forma premeditada hubiera elegido la semana posterior a semana santa pensando que los parques estarían muy tranquilos, cuando finalmente ocurrió al revés. Durante la semana santa los tiempos de espera fueron bastante moderados tanto en Europa Park como en Rulantica y durante mi estancia, de miércoles a viernes, fueron altos a excepción del viernes cuando la cosa bajó muchísimo. Me daba pena que para una vez que conseguía subir a Europa Park no pudiera disfrutarlo en condiciones, aunque esta sensación rápidamente se desvaneció al ver que la alta afluencia no es un impedimento para seguir disfrutando de forma muy funcional los parques del complejo.







Empecé a recorrer el pasillo de las taquillas y vestuarios y simplemente no daba crédito a lo que estaba viendo. Era el ingenio temático llevado al máximo nivel. Dada la temática nórdica del parque acuático las taquillas, espejos y lavabos representaban un almacén de mercancías con cajas de madera y diferentes adornos. Todo con una música muy agradable e inmersiva y con un sistema muy intuitivo para elegir la taquilla. Las taquillas libres tenían una luz verde y las ya ocupadas, estaban en rojo. No hacía falta ningún código o llave, simplemente al acercar la RulaBand se bloqueaba. Una maravilla.


Hugin y Munin, comenzamos a calentar


El "choque cultural" con las operativas me lo llevé al acceder a la primera atracción del día, Hugin y Munin. Para empezar a calentar me decidí por este Pipeline competitivo de intensidad media baja. Ya abajo llamaba la atención que en un día tan concurrido hubieran flotadores disponibles para coger sin ningún tipo de espera. ¿Cómo podía ser esto? Al entrar en la cola, que avanzaba a una velocidad inaudita para tratarse de una atracción acuática de baja capacidad, pronto reparé en un video reproducido en bucle con las instrucciones operativas del tobogán, haciendo ahorrar tiempo de explicaciones por parte de operadores y dejando claras las instrucciones a los usuarios.

Una vez arriba, más sorpresas. En la zona de carga no había ningún trabajador, sino que todo era autogestionado por los propios visitantes. Al tratarse de un tobogán doble y al haber una oferta tan diversificada en el parque la capacidad de absorción era brutal. En cualquier parque de nuestra geografía nacional lograr montarse en los "rápidos" un día de afluencia alta hubiera implicado media hora de cola para coger el flotador entre gritos de "simple!" y "doble!"; para posteriormente esperar tu turno otros 45 minutos al sol sobre una estructura de hierro a que el socorrista (también estudiante de CAFD) despachara tu flotador con cara de pocos amigos.



Mucha gente de mi entorno se echaba las manos a la cabeza cuando le contaba que visitaría un parque acuático en Alemania a principios de abril. En ALEMANIA. En ABRIL. El secreto que tiene Rulantica para funcionar, incluso cuando Europa Park está cerrado, es el microclima que consiguen al tratarse de un parque acuático indoor. Efectivamente, al meter el pie en el canal de carga de la estación de Hugin y Munin el agua estaba a una temperatura idónea. No solo el agua está increíblemente agradable, sino que la temperatura interior es perfecta. Hubieron momentos en los que de hecho llegué a pasar algo de calor.



Respecto al tobogán, pues ni fu ni fa. Un producto familiar aderezado por el potencial pique con amigos y familiares a la hora de competir por ver quién llega antes a la meta. Especialmente divertidos fueron varios segmentos del tobogán en los que el trazado coincidía y podías ver al adversario deslizarse de forma paralela hasta separarse pocos metros después. Por el resto, nada destacable más que un tobogán tipo rafting más suave que la mantequilla con algún zig zag, pseudodrop o hélice inofensiva. Aunque para los thrill-seekers no sea más que un burdo calentamiento, para las familias con niños es un producto increíblemente necesario y con una presencia más que justificada.

A mí me resulta cuanto menos curioso que la tónica general a la hora de visitar Rulantica de un friki parques con el ojo avizor bien entrenado es gaggear con todo hasta tal punto que el propio tobogán, el que debería ser el producto central de la experiencia, es lo menos destacable y lo que menos impacta del pack global. Sin embargo, creo que los aprendizajes que deja Rulantica son otros y van por otros derroteros, y deben interpretarse en su contexto.

Vikinglop, la joya de la corona


Posteriormente continué con el vecino Vikinglop. Tenía unas ganas especiales de catar este tobogán, un multiracer de ProSlide que presume de ser el tobogán racer más largo de Europa. Se trataba de una monstruosa estructura solo observable desde el exterior del parque, consistente en 8 carriles competitivos desde los que deslizarse de cabeza con esterillas. No es un racer más, sino que el descenso está dividido en 3 niveles diferentes, mezclando tramos cerrados con curvas y otros más abiertos de descenso recto. El final es de infarto con un drop doble aprovechando la velocidad acumulada durante el resto del track. 



La zona de recepción también es brutal, simulando una caverna vikinga. También hay gradas para que los espectadores puedan observar las llegadas, aunque naturalmente es un tobogán que se vive desde dentro, subido en una de las esterillas. Como el recorrido no puede verse desde dentro del parque acuático, no es muy dado a la fotogenia. En esta zona exterior también hay pantallas que muestran los tiempos y rankings de cada ciclo. Cada uno de los ocho carriles representa un mineral, representado a su vez por un color. 



También hay otra pantalla que proyecta, de manera algo fugaz, el top 10 de tiempos del día, al cual me quedé a solo 2 décimas de segundo de entrar (el tiempo de corte eran 14,5 segundos y mi mejor marca durante el día fue de 14,7 segundos). Igualmente toda la zona de Vkinglop, una ampliación relativamente reciente del parque, es temáticamente una pasada, representando una mina vikinga y con un montón de props y detalles temáticos. A diferencia del resto del parque se trata de una zona algo más lúgubre y oscura, resultando algo incómoda como persona miope para orientarme por el espacio, pero todo sea por un buena ride.



El ascenso hasta la estación del tobogán es infernal. Diez pisos de escaleras cargando con la esterilla. Tanto esfuerzo para volver al punto de partida en menos de 15 segundos y repetir el proceso. Porque sí, Vikinglop es tremendamente adictiva, porque cada ride puede ser completamente diferente a la anterior. Cada track ofrece alguna pequeña diferencia notable... en cada ciclo hay diferentes contrincantes, descubres una nueva forma de coger la esterilla para ir un poco más rápido, adoptas una posición corporal estratégica anticipando las curvas para tomar provecho de ellas.




Aunque una vez has montado un par de veces y le tienes cogido el tranquillo al asunto comienza a verse con otros ojos, mi primera vez fue algo accidentada, encontrándome con una intensidad en las curvas mucho mayor a la esperada. Tanto, que casi pierdo la esterilla en uno de los giros y me doy la vuelta panza arriba como una cucaracha. Cuando llegó el double drop final y yo estaba todavía recuperando el equilibrio, creía que me iba a estrellar contra el carril lateral. La recepción en el canal de llegada tampoco fue mucho más amable, con una gran ola de agua impactando contra la esterilla de forma abrupta.



Todo esto puede parecer engorroso, pero os aseguro que es completamente seguro... ¡y adictivo! Nada más bajar ya estaba cogiendo de nuevo la esterilla para tomarme la revancha, que resultó ser mucho mucho más cómoda simplemente cogiendo con más fuerza las asas de la colchoneta y anticipando cada curva y giro con el cuerpo.

Respecto al término operativo, una vez más nos encontramos con una atracción excelente. Pantallas explicando en bucle el proceso de carga y las normas de seguridad, una zona de precarga perfectamente organizada, dos operadores controlando el flujo de gente y dando las salidas con semáforos y cuenta atrás automática... Una vez mas, habían tantas esterillas en la zona de entrada del tobogán que aun con la afluencia de la jornada siempre habían de sobra. Esterillas, además, que llevaban rotulado el logotipo de Rulantica. Detalles sin duda que marcan la diferencia.

Seguimos explorando Rulantica


También es buen momento para reparar en un detalle interesante del parque a mi juicio y son los casilleros para colocar las chanclas, algo que no está muy extendido en España. Los hay por todas partes, temáticos y con materiales muy buenos. Puede que sea el target del parque y el filtro que hace que las entradas de día sean a razón de 55 euros sin opción a cupones o descuentos, pero no hay riesgo a hurtos ni sustracciones. El público de Rulantica se antojó a mis ojos como increíblemente respetuoso con todo el parque y con sus normas, dando envidia respecto al pan de cada día en los parques acuáticos españoles.

Con la adrenalina por las nubes continué recorriendo el parque acuático de este a oeste, siendo Vikinglop el extremo más alejado hacia la izquierda. Aunque el mapa rotula aproximadamente una decena de zonas temáticas diferentes, las transiciones son muy difusas entre ellas, siendo algo más testimonial y postureta que otra cosa. La temática es increíblemente buena para tratarse de un parque acuático, pero es bastante homogénea y los ambientes no llegan a ser lo suficientemente independientes para hablar de "zonas temáticas" en mi opinión.



La siguiente parada en el recorrido fueron los toboganes cápsula, que por supuesto no hice dado que ya he probado caídas libres y es un tipo de sensación que no me gusta nada y que me hace sufrir más que disfrutar, así que prefiero evitarlo. No obstante, no pude evitar echar un par de fotos dado que la estructura era muy fotogénica. Muy curiosos los tramos transparentes del tobogán en los que se podía ver como descendían los más valientes. También digno de mención cómo los layouts serpenteaban entre el segundo piso del parque, llegando a atravesar tejados de props de theming. Visualmente delicioso desde abajo.



Asimismo me pareció muy divertido el sistema photo ride que propone el tobogán, dando la opción a vincular tu foto a tu pulsera RulaBand una vez fuera de la ride. Obviamente, es un sistema de pago y si de verdad el visitante desea llevarse la foto a casa debe hacer el pago desde un terminal habilitado para tal fin.

Vilstrom, el tobogan más divertido


Seguimos avanzando y la siguiente atracción de la lista era Vildstrom, el río rápido de Rulantica. No sé que tiene esta atracción que todo el mundo que ha estado en el parque con el que hablo, empezando por mí mismo, estamos de acuerdo en que se trata de la mejor atracción del parque. No será la más intensa ni la más vanguardista, pero sí la más divertida y de largo. Tanto, que dan ganas de repetir una y otra vez.


Imagen: Europa Park

La mecánica es muy simple, tras esperar unos segundos a que un semáforo virtual te de de la salida, te zambulles en un río lento que te lleva al exterior del parque. Una vez allí comienza un descenso de aguas rápidas guiado por tu propio cuerpo y las posturas más ingeniosas, sorteando curvas, pequeñas caídas y bifurcaciones. Es largo, con un recorrido inesperado y algunas sorpresas. A mitad del recorrido hay que escoger una de las dos rutas propuestas. Aunque no se diferencian gran cosa, la de la derecha es algo más rápida e intensa, aunque es una atracción para toda la familia, con los más pequeños teniendo chalecos salvavidas a su disposición para disfrutarla de forma segura.




Se trata también de una atracción con una capacidad de absorción tremendamente alta, con salidas cada pocos segundos. Las colas son también increíbles para tratarse de un parque acuático, montadas en una especie de hangar de mercancías con los zig zags llevándose a cabo con cajas y contenedores de madera. La sensación de deslizarse por el canal de agua caliente por el exterior del parque, razonablemente con un ambiente más gélido, es muy satisfactorio. Aunque no pude hacerlo, de noche el descenso es mágico bajo la luz de las estrellas y con luces artificiales que iluminan el recorrido.

La espectacular zona exterior del parque


La siguiente parada era la limitada zona exterior del parque, que en invierno de compone de un par de piscinas climatizadas con mini bar, música y sesión de DJ por la tarde, además de algunos efectos de agua. Lo que se suponía sería una visita rápida para ver la mecánica de la zona pronto se interrumpió con el sonido de un gran cubo de agua impactando contra una estructura de hierro a lo lejos. Yo sabía que el parque tenía una gran zona exterior de toboganes pero en la web ponía por activa y por pasiva que solo abren en verano, a partir de de mayo, por lo que me quedaría sin probarlos.



Me acerqué cauteloso para ver la procedencia del ruido, o si solamente se trataba de un espejismo, y a lo que vi no daba crédito. Había un cartel informando de que la zona se encontraba excepcionalmente abierta durante ese día hasta las 7 de la tarde. Aunque no se argumentaba ningún motivo para tal hecho, creo que es de libro que se trataba de una medida del parque para compensar la gran afluencia durante la jornada con más oferta. Increíble, en España hubiese sido un "te jodes o te jodes". Aquí, la satisfacción del cliente importa tanto que en cuestión de horas te improvisan una apertura excepcional solo para poder tener más oferta para elegir.


Imagen: Europa Park

Naturalmente, al tratarse de un área de verano esperaba que fuera un regalo envenenado y que al tocar el agua estuviera congelada en concordancia con la temperatura ambiente del exterior. Nada más lejos de la realidad, el agua de esa piscina estaba igualmente climatizada y muy agradable. El problema igual vendría a la hora de estar de plantón haciendo cola al aire libre para tirarse por los toboganes. Pero de perdidos al río, que uno no viene a Rulantica todos los días.

Probablemente por este último factor las colas en este sector y a diferencia de en el resto del parque eran ínfimas, con menos de una decena de visitantes aguardando su turno en cada tobogán. En el resto de parque las colas no bajaban de los 15-20 minutos en las atracciones más average para llegar a alcanzar los 35-40 minutos en las más populares. Aquí era literalmente llegar y besar el santo, por lo que decidí quedarme a exprimir este sector y dejarme el resto de la oferta indoor para cuando empezara a descongestionarse un poco.

Svalgurok, diversión inesperada para pequeños y mayores



Svalgurok, así se llama todo el conjunto de toboganes, abrió en 2021 para diversificar la oferta del parque. Se trata de una mastodóntica estructura metálica erigida en el centro de una piscina. Tematizada en torno a una serpiente mitológica escandinava, lo cierto es que desde fuera Svalgurok podría parecer una torre infantil pero vitaminada. Nada más lejos de la realidad, pues esconde diversión tanto para niños como para adultos, siendo en mi opinión el mérito de esta zona haber reconceptualizado la típica área acuática infantil en una zona multidisciplinar con juegos de agua y dinámicas para niños tanto con toboganes también disfrutables por adultos.


Imagen: Europa Park


Aunque hay mucho para hacer en Svalgurok, el protagonista indiscutible de la zona es Stormrok, un body bowl increíblemente divertido y suave, al contrario de la estética algo ortopédica que se puede deducir desde arriba. Tras descender por una caída considerablemente pronunciada desde lo alto de la estructura encaramos un tazón con gran velocidad llegando a dar hasta una vuelta entera hasta pararnos en seco. El recorrido acaba una vez nos colamos por el centro del cuenco para aterrizar en la piscina.



Aunque es una dinámica que más tarde entendería se da en todo el parque acuático, fue aquí donde reparé en que cada tobogán tenía música temática en su zona de espera, incluso ambientada con luces de colores pese a estar a plena luz del día. Es sin duda el máximo exponente de inmersión temática. También me sorprendería un montón la existencia de medidores de altura temáticos con personajes del lore de Rulantica, que recordemos que es una isla perdida recién redescubierta llena de simpáticos personajes diversos entre los que destaca Snorri, un pequeño y tierno pulpo. Sirenas, trolls, seres mitológicos... Hay sitio para todos en este universo.

Me paro a pensar en los parques acuáticos de España, especialmente en aquellos como Warner Beach que aspiran a ser temáticos. ¿No ganaría en inmersión un gesto tan sencillo como poner música temática en la zona de colas acorde a cada atracción? ¿No ayudaría tal vez a que los socorristas visiteran con un uniforme algo más temático que camisetas de color subrayador fluorescente Stabilo? ¿Y qué tal algo de iluminación en la estación?

Spiralrok, la major camuflada de kiddie

Imagen: Europa Park

La gran diversión de Stormrok no es todo lo que tiene para ofrecer este área, con otros toboganes como Falrok o Slalomrok, que vendrían a ser el típico zig zag de parque acuático, con sus curvas cerradas, hélices y zonas cubiertas y descubiertas pero plantado como si nada con 0 minutos de espera. Mucho más divertidos de lo que su apariencia puramente infantil hacían aventurar.

Sin embargo, el toque gamberro y bizarro, siempre dentro de los límites recatados y blanco nucleares de la manufacturadora ProSlide, los puso el tobogán Spiralrok. Desde fuera y junto a Slalomrok parecía un simple tobogán infantil. De hecho, pensaba priorizarlo para escalar de intensidad hasta llegar a su vecino. Sin embargo, un cartel advirtiendo "altas velocidades y fuerzas G" me hizo abrir los ojos como platos. ¡Pero si son tres hélices!



Tampoco esperéis una bestia de tobogán, pero su apariencia inofensiva engaña. Las hélices son tan cerradas, estrechas y continuas que se alcanza una especie de momentum centrífugo algo curioso que consigue desorientar y dejarte literalmente pegado a las paredes del tobogán hasta que desembocas en el canal de recepción. Cuanto menos, curioso y juguetón.

Excelencia tematica en los exteriores de Rulantica


Tras una hora de juegos y toboganes me aventuré a explorar el resto de la zona exterior, con alguna que otra piscina más excelentemente tematizada con efectos de humo, luces y como no, con el agua climatizada a unos más que agradables 32º centígrados. También reparé en una zona infantil que debe de ser la más bonita paisajísticamente hablando que he visto en un parque acuático.



Chorros de agua a presión, pequeños toboganes, escaleras, juegos de agua... Todo bajo el paraguas temático de Snorri, el personaje principal del parque, y el resto de criaturas. Subiendo una pequeña colina me encontré con un curioso circuito destinado a introducir pelotas de golf en una especie de raíles que las transporta sorteando diferentes obstáculos. Dentro de esta amalgama de pasatiempos infantiles también me llamó la atención una ruta de las texturas donde caminar por un sendero con cantos rodados, serrín o arena, al parecer una actividad común en Alemania.



Iba pasando el día y de forma casi milagrosa comencé a sacar aspectos de mejora en algunas cosas de Rulantica. Por más que me esforzaba no lograba encontrar un reloj, ya fuera analógico o digital, que me permitiera mantener la noción del tiempo. Mira que hay pantallas por el parque, unas cuantas, pero como si se tratara de un casino de Las Vegas parecía que de forma premeditada el universo de Rulantica te ocultaba la hora, invitándote a dejar a un lado los aspectos mundanos y a seguir zambulléndote por sus toboganes.

Los rincones más recónditos de Rulantica


No me quedó otra que ir a las taquillas a coger el teléfono, ponerme al día un poco con el mundo real contestando mensajes y llamadas y sobretodo recuperar mis gafas para dar un paseo por el lugar y disfrutar a 4K todos los detalles de la tematización. Aproveché para hacer la sesión fotografica de rigor del parque, que hoy uso para ilustrar estas líneas.



Comencé a explorar zonas recónditas que mi recorrido hasta entonces no me había cubierto, empezando por la planta de arriba. Empecé a recorrer zonas de tumbonas increíblemente inmersivas en el piso superior, donde la tematización parecía ir incluso a un nivel más alto. La arquitectura podía pasar perfectamente por la calidad temática y artística de la zona de ¿Cómo Entrenar a tu Dragón? de Epic Universe. Una fantasía. Aproveché que recalé en la caseta de Guest Relations para coger un par de ejemplares de Europa Park News, el magazine autoeditado por el parque para hablar de todas sus novedades.



También me di un tour por las piscinas de la zona indoor, que me llamaron la atención por su efectividad recreando ambientes tan independientes unos de otros pese a compartir un mismo espacio. La zona infantil tematizada en trolls me impresionó especialmente, rompiendo con lo esperable de este tipo de áreas y ofreciendo excelencia temática con animatronics, photo ride en los toboganes, props de theming curradísimos, materiales y estéticas que huyen del manido cartoon para abrazar un look más realista... me enamoró y me hizo reflexionar sobre la necesidad de ofrecer productos temáticos de altura a los más pequeños para estimular su gusto visual.





También me encontré con un meet & greet de Snorri, la mascota del parque, y algún que otro show, porque sí, señores, Rulantica tiene un programa de espectáculos. No vi ninguno, así que tampoco puedo juzgar. Aunque me encanta la dirección artística de Europa Park para sus atracciones y tematización, alguna cosa que he visto sobre sus espectáculos me hicieron pensar que sus estándares de producción no serían demasiado de mi agrado ni me aportarían gran cosa, así que decidí skippearlos durante el viaje priorizando otras cosas por falta de tiempo. Ello no quita que pese a que no sean gran cosa, en el caso de Rulantica sea admirable que un parque acuático invierte en un programa propio de shows diversificando más si cabe la oferta.

Más piscinas y el problema de los tiempos de espera


También había una piscina que simulaba un barco medio hundido de la que emanaban tres toboganes eminentemente familiares y muy breves. Resultó ser algo incómodo que para volver a subir había que atravesar toda la piscina y dar un gran rodeo. Al contrario que la gran mayoría de toboganes del parque estos están manufacturados por Aquarena, fabricante alemana, a los que supongo que Europa Park debía algún tipo de cuota patriota durante la conceptualización de Rulantica.



Una vez terminé el tour me dispuse a terminar de descubrir los secretos del parque acuático. En este punto de la tarde las aglomeraciones y tiempos de espera en la zona interior seguían siendo bastante altos, comenzando con 15 minutos en atracciones más familiares o de alta capacidad y ascendiendo hasta los 40 minutos en toboganes más populares. Otra gran pega que le echo al parque es que teniendo un sistema de cálculo de tiempos de espera tan extremadamente fiable es una pena que no se indique el mismo en la entrada de cada tobogán.

En dos puntos del parque existen pantallas que de forma intermitente presentan los tiempos de espera de todos los toboganes, pero no costaría nada que cada tobogán incluyera los suyos en la entrada para evitar rodeos. Naturalmente en la app del parque también se pueden consultar, pero todos los visitantes guardamos los móviles en las taquillas...

Luces y sombras en Snorri´s Saga


Continué la ruta con Snorri´s Saga, el río lento del parque, que tras estar a 30-40 minutos de espera durante todo el día había bajado a 15 minutos. Tras un cuarto de hora en una cola que se me antojaba surrealistamente larga (aunque muy fluida) para un río lento me hice con uno de los flotadores y comencé la aventura.

Snorri´s Saga es un intento ambicioso aunque a medio gas de reconceptualizar el clásico concepto de río lento, convirtiéndolo en una dark ride. El objetivo es simple: presentar el lore e historia detrás de Rulantica. No obstante, el batiburrillo de ideas y temáticas durante los 8 minutos de recorrido es tal que lo más probable es que el visitante se baje con un cacao mental mayor al que tenía antes de subir. La idea es ir atravesando diferentes ambientes relativos a diferentes zonas temáticas del parque para conocer el hilo conductor con aromas, atrezzo, animatronics y pantallas, pero no está bien cohesionado y sobretodo falta acción, es todo demasiado amable y estático.


Imagen: Europa Park

Aunque ello no quita que para tratarse de un río lento es sustancialmente más entretenido y currado respecto a otros parques acuáticos, se siente como un concepto al cual se le podría haber sacado mucho más partido. Hay una pequeña parte con efectos de agua... pero es minúscula respecto a todo el recorrido. Lo mismo pasa con una sección en la que hay burbujas y otra en la que hay algún animatronic tímido. Todo ganaría más si hubieran segmentos con corrientes más rápidas o más gamberrismo creativo con más chorros y efectos de agua. Incluso otra idea sería que los visitantes del exterior pudieran mojar a los visitantes con pistolas de agua.


También es un buen momento para abrir otro melón que no mucha gente se atreve a abrir y es la obsesión de la Familia Mack con meter 58678543 pantallas con animaciones de dudoso gusto en todas partes. Son poco realistas, poco inmersivas, mal integradas y rompen con la estética temática de los materiales reales, esta vez bien construidos. Fue una tónica general que me llevé también en Europa Park y es que los productos audiovisuales de Mack Media no están, bajo mi punto de vista, al nivel de otros muchos aspectos del resort.

Una cosa que sí me pareció súper chula es que si adquieres una bebida puedes subírtela sin ningún problema al río lento y consumirla tranquilamente mientras te das una vuelta. Aquí en este sentido aplausos para Europa Park. En conjunto es una atracción con unas intenciones maravillosas con una ejecución que podría haber sido bastante más brillante.

Una Splash Battle en medio de un parque acuático


Después de darme una relajante vuelta en Snorri´s Saga me dirgí a Tonnervirvel, un Twist´n´Splah de Mack Rides que es toda una rareza, puesto que no muchos parques acuáticos pueden presumir de tener atracciones mecánicas en su lineup. Se trata de un modelo parecido al Splash Bash de Parque de Atracciones de Madrid, el cual siempre que he estado de visita ha estado fuera de servicio.

Se trata de una flat ride con góndolas sobre plataformas concéntricas dotadas con pistolas de agua. Al comenzar el ciclo las plataformas descienden sumergiéndose en una pequeña piscina circular de la que se nutren los cañones de las góndolas, permitiendo mojar a otros visitantes, tanto subidos en la ride como fuera de ella. En el anillo exterior de la atracción hay más pistolas gratuitas por lo que otras personas que estén fuera pueden involucrarse de forma directa en la acción. En definitiva, una atracción tipo Splash Battle pero muy compacta.



Esta atracción se trató de un muy buen concepto que además por alguna razón que desconozco nunca tiene cola, incluso en los días en los que Rulantica tiene más afluencia. 

Sí que es cierto que le saco dos pegas. La primera de ellas es puramente personal y es que sin amigos o familiares con los que picarme pierde parte de su gracia. La segunda de ellas es que este concepto, que funciona como un tiro en un parque de atracciones, pierde su gracia en un recinto como un parque acuático donde el estado natural de los visitantes es estar todo el día remojados. No se si me explico, luchar a dispararnos agua mientras vamos en bañador y acabamos de salir de la piscina de olas es como ir a un restaurante de migas y pedir pan tostado al centro.

Una zona glacial... algo derretida

Imagen: Europa Park

Las horas de apertura estaban llegando a su fin y todavía me quedaba el grueso de toboganes de Rulantica por descubrir. Mientras tanto, en la piscina exterior (convenientemente climatizada y conectada por un pasadizo acuático con la zona indoor) comenzaba una sesión con DJs, fuego, humo y luces que no tuve tiempo de disfrutar como me hubiese gustado.

Me dirigí a la zona glacial, que concentra la mayor parte de toboganes de la zona indoor. Con un rápido vistazo este área se me antojó como la temáticamente más pobre del parque. Acabados malos, materiales de calidad dudosa y una inmersión muy mejorable respecto a otras partes. Europa Park debe de tener la negra en lo que a las manifestaciones artísticas glanciales se refiere, pues cada vez que intenta simular nieve o hielo todo acaba como el rosario de la Aurora. Para prueba, la insufrible dark ride de trineos del área de Rusia que ya tendremos tiempo de analizar con calma en sucesivas entregas.

Isbrekker, mucho ruido y pocas nueces

Imagen: Europa Park

Comencé con Isbrekker, dos pequeños toboganes de caída libre (pero muy edulcorados) cuya característica principal es que la transición del canal a la piscina se realiza con un salto al vacío de aproximadamente un metro de altura. Tienen una capacidad bastante pobre puesto que no permiten pasar a los siguientes visitantes hasta los toboganes hasta que los anteriores han salido completamente de la piscina.



La sensación de vuelo al aterrizar al agua es muy curiosa pero la longitud de los toboganes y su intensidad es tan ridículamente corta que esperar 20 minutos para lo que acaba siendo es un chiste que se cuenta solo. Al menos en este caso el trabajo en roca y la tematización sí eran más solventes que en resto del área.

Stormvind, el bowl de Rulantica


Era el momento de sumergirse en el palacio de hielo para catar los a priori mejores toboganes del parque. Comencé con Stormvind, un Bowl de ProSlide en flotador doble que podría haberse convertido fácilmente en una de las atracciones que más hubiera repetido en el parque de no ser por su media hora de cola constante durante el día. Como todas las atracciones de este estilo, bastante divertidas y poco más. A su favor, el layout estaba algo extendido respecto al bowl tradicional con una hélice previa al drop.



También destacable que al igual que otras atracciones se trata de un tobogán de autogestión con semáforos, por lo que no hay operadores controlando la zona de salida. Al contrario que otros toboganes de este estilo el flujo de agua al fondo del tazón estaba muy bien calibrado, redirigiendo con precisión el flotador hacia la salida central y agilizando las operativas.

Sí que es cierto que a nivel temático me pareció muy justita, con el bowl pudiendo incorporar bajo mi punto de vista detalles temáticos, música, humo, mapping, lásers o incluso juegos de luces. Todo se sentía bastante aséptico y vacío para los estándares temáticos del resto del parque.

Tva Fall, el tobogán más prescindible del parque


Sin perder el tiempo turno para la siguiente atracción, Tva Fall, que curiosamente cuenta con una cola paralela a Stormvind. En este caso nos encontramos ante un tobogán de tipo Pipeline (rafting) en flotadores dobles completamente enclosed. Tobogán que no aporta nada en especial, 0 temático, de duración justita justita y que se puede encontrar en versión mejorada en el otro extremo del parque bajo el nombre de Hunin y Munin. Como al contrario de su homólogo racing solo tiene una pista, las colas son mucho más largas de lo que deberían.



Vinter Rytt, objetivamente el mejor tobogán del parque


Mucho más interesantes se pusieron las cosas con Vinter Rytt, un Tornado Wave en flotadores cuádruples. Es de largo el tobogán más popular del parque y el que más colas acumula de forma sostenida durante el día. Se trata de un modelo parecido al tobogán de Black Manta de Parque Warner Beach, pero con un layout extendido tanto antes como después del Tornado Wave, el elemento principal del tobogán.



La tematización también está on point, con una figura gigante de una cabeza de serpiente en el punto álgido de la atracción y agua vaporizada simulando el efecto de una ventisca en la parte previa a la gran caída. En conjunto es un tobogán muy divertido y que supone un paso adelante respecto al típico tobogán familiar, pero es cierto que es algo decepcionante que el tobogán "de referencia" del parque sea este, dejando claro que su colección de atracciones no está a la altura de las piscinas y tematización.



Es un tobogán con una operativa algo compleja porque los flotadores deben completarse con números pares de visitantes. Además, se debe cumplir con unas ciertas medidas de peso. Normalmente los visitantes se autogestionan mientras el operador se preocupa más de colocar el flotador en el canal de salida y lanzarlo. Al ir solo y no hablar alemán era "un estorbo" porque el operador tenía que desviarse de sus quehaceres y buscar otra persona sola en la cola o un grupo de tres para completar el flotador. Esto me pasaría también en el último tobogán del día, Svalgur Rytt.

Diversión para toda la familia en Svalgur Rytt


Svalgur Rytt comparte estructura con Vinter Rytt aunque sus colas transcurren de forma independiente en el interior del "palacio de hielo", que acaba resultando el espacio más aséptico y antiestético de todo el parque, lleno de paredes negras y espacios vacíos sin temática. Se trata de un Mammoth de ProSlide en balsas de 2 a 4 personas. Al contrario que en su vecina, estas balsas admiten 3 pasajeros.



Se trata una vez más de un rafting bastante aséptico diseñado para toda la familia sin ningún aliciente más allá de poder bajar en grupos grandes. Aunque significativamente mejor que el soporífero Tva Fall, se me viene a la cabeza un ejemplar de este mismo modelo mucho más divertido y juguetón como es El Torrente de Caribe Aquatic Park.

El lineup de toboganes, el punto "flojo" de Rulantica


Imagen: Europa Park

En definitiva, como se puede deducir a partir de la review, el lineup de toboganes de Rulantica pasa un poco sin pena ni gloria. Hay joyitas y cosas divertidas, pero para un parque que juega en una liga tan alta se echan de menos más E-Tickets y toboganes más estimulantes que te vuelen la cabeza. Considero que el camino emprendido con Vkinglop y el área exterior, últimas expansiones del parque, es la senda a seguir. No obstante, pese a que su colección de toboganes no sea lo brillante que podría ser, tiene otros muchos aspectos que lo compensan.

La próxima novedad debería ser una buena water coaster que mezclara tramos descubiertos sobrevolando el gran pabellón indoor de Rulantica con otros segmentos enclosed aprovechando el espacio del exterior del edificio. Lo ideal, sabiendo cuan previsora es Europa Park con la operativa y capacidad de sus atracciones, sería que el tobogán tuviera doble carril.

Pero bueno, aún con todo me llevé unas sensaciones increíblemente buenas de Rulantica. Más allá de toboganes tiene muchas cosas que ofrecer y el día se pasa volando. Me hubiera gustado poder disfrutar más de sus piscinas y tener un día más relajado, pero las ganas de probarlo todo fueron más fuertes. 

La gastronomía del parque acuático


Una vez vestido fui a buscar algo de comida, expectante por esa supuesta gastronomía increíblemente temática que había leído se le presuponía a Europa Park. Me encontré con una selección algo más limitada de lo que tenía entendido, sobretodo basada en los típicos perritos, hamburguesas, pollo rebozado y aderezada por alguna opción de pasta, pizza o currywurst. Cuando estás en un lugar tan inmersivo uno espera alguna opción más temática con recetas típicas nórdicas, pudiendo haber sido buena idea albóndigas, wraps de salmón o ensaladas nórdicas. Todo se veía más genérico, en la línea de cualquier otro parque acuático.

Aunque el menú no destacaba por su originalidad... al César lo que es del César. La relación calidad-precio era increíblemente buena para tratarse de un recinto de este tipo y además ubicado en Alemania. Opté por currywurst para al menos volver de Alemania con algo de gastronomía nacional tachada de la lista, patatas fritas y medio litro de Coca-Cola Freestyle. Todo, por unos 13 euros + 2 euros de vaso que no recuperé dado que me lo traje de souvenir a casa.

Las patatas fritas fueron fácilmente las mejores que he tomado en mi vida. Abundantes, crujientes, en trozos grandes, al punto de sal y con una estación de salsas para poder dippearlas a tu gusto en tarrinas pequeñas. La salchicha bien, de notable bajo, la salsa estaba algo ácida. La Coca-Cola por su parte supo a gloria después de la tarde para arriba y para abajo, más aún en un vaso tan chulo como el que me pusieron.

20:45h - De camino al hotel

Operativamente el restaurante una maravilla, pudiendo pedir la comida en una pantalla táctil. El pedido no tardó ni 5 minutos en estar listo y la atención de los empleados fue maravillosa. Por poner una pega, el pago debía hacerse obligatoriamente con la RulaBand. Hubiera preferido hacerlo directamente con mi tarjeta de crédito puesto que la llevaba encima y me parecía una estupidez tener que pagar a la salida, con la consiguiente cola que hay para ello, en lugar de pagarlo directamente a la hora de hacer el pedido. La RulaBand está bien como sistema complementario a los métodos tradicionales de pego, pero no como sistema sustitutivo.


Mi hotel en Ofemburgo (70 euros la noche)

Corriendo y contrarreloj recogí las cosas y me dirigí a la salida para coger de nuevo el autobús a Ringsheim y de ahí coger otro autobús de reemplazo hasta la estación de Ofenburgo. Lamentablemente, la mala suerte de pillar este segmento de tren de obras implicaba tener que trastocar un poco mis planes, puesto que la duración del trayecto en bus de reemplazo era tres veces mayor que en tren.

El hotel se resultó por ubicarse relativamente cerca y a eso de las 10 y media ya estaba en mi habitación listo para una ducha reparadora y para meterme en el sobre. Tocaba descansar, el día había sido agotador y a la mañana siguiente cumpliría un sueño, cruzar las puertas de Europa Park. Proximamente vendrán otras dos partes de review donde tendré la oportunidad de analizar Europa Park a fondo y contando con total honestidad mi experiencia.