Terra Mítica está a punto de comenzar su temporada 2026 el próximo viernes 15 de mayo. Si bien ya resulta preocupante el hecho de inaugurar el año más tarde que los principales parques españoles —quedándose fuera de la competición por el suculento volumen de visitas que ofrece la Semana Santa—, existe un problema aún más alarmante: el ostracismo mediático al que ha sido condenado el recinto. Su campaña de comunicación es, literalmente, nula.
Es probable que no hayas leído ninguna noticia sobre la inminente apertura en la prensa, ni hayas visto un solo anuncio en televisión. Hoy desde Perdidos En La Odisea analizamos los motivos que, a mi juicio, explican esta incomprensible situación.
La añorada época dorada del parque
Resulta innegable que la comunicación y el marketing son piezas fundamentales en la industria de los parques temáticos, ya que su propósito no se limita a la mera venta de entradas, sino que aspiran a forjar una auténtica conexión emocional con el visitante. Si por algo se caracterizó Terra Mítica durante su primera etapa fue, precisamente, por su profundo calado y su enorme influencia en la sociedad valenciana de la época.
Concebido originalmente como la gran respuesta institucional a la construcción de PortAventura, y con la aspiración de competir casi de tú a tú con titanes como Disneyland París, el parque desplegó campañas de comunicación de una ambición desmedida. Los recursos destinados a generar expectación antes de su gran apertura en el año 2000 eran dignos de una superproducción de Hollywood, presentando sus principales atracciones a través de spots publicitarios de una altísima factura técnica que homenajeaban a clásicos del cine.
La inauguración del parque se convirtió en un hito televisivo sin precedentes. Terra Mítica se transformó en un plató gigante, con reporteros desplegados por sus cinco áreas temáticas, conexiones en directo y una programación especial a cargo de Canal Nou, consolidándose como el acontecimiento del año en la Comunidad Valenciana. A este gran despegue le siguieron años de una sólida apuesta por acercar el parque a la calle, lanzando spots de gran presupuesto con cada nueva temporada y llegando a convertirse en el escenario nocturno del programa Bona Nit de Canal Nou u otros especiales veraniegos de Antena 3.
El parque supo integrarse en el imaginario colectivo, patrocinando a equipos de fútbol valencianos —cuyas icónicas camisetas vintage son hoy objeto de deseo en plataformas de segunda mano— y colándose en el horario de máxima audiencia con aquel recordado episodio de Aquí No Hay Quien Viva, rodado en sus instalaciones para promocionar la atracción Synkope. Por aquel entonces, las novedades se anunciaban en multitudinarias ruedas de prensa y las montañas rusas se estrenaban apadrinadas por celebridades de primer nivel.
Era un despliegue de medios digno de lo que aspiraba ser el parque en ese momento: un destino de referencia con el potencial de jugar en las primeras ligas del mercado de parques temáticos de Europa. La línea visual también acompañaba al producto, dejando claro que era un parque diferente, especial y con mucha personalidad gracias a su temática históricas. Todo esto era obvio en los claims, colores, tipografías, fotografía y estética. El mensaje era fuerte, solemne y épico, alejado de la impersonalidad actual.
El cambio de rumbo bajo la gestión de Aqualandia
Sin embargo, toda aquella brillantez estratégica se percibe hoy como el espejismo fugaz de una época que indudablemente fue mejor. Con la llegada del Grupo Aqualandia a la gestión del parque en 2012, el enfoque de la comunicación exterior sufrió una transformación radical.
Los anuncios disminuyeron drásticamente su calidad técnica, mientras que la presencia en televisión y prensa quedó relegada a un ámbito estrictamente autonómico. Las campañas fueron perdiendo de forma progresiva la frescura, la ambición y la originalidad que las habían caracterizado en sus orígenes. Poco a poco, la marca Terra Mítica viró hacia un modelo genérico e impersonal, adoptando la estética de un parque de atracciones estándar donde la narrativa histórica fue desplazada para abrazar un tono kitsch, camp y, en ocasiones, rozando lo paródico.
Aparentemente con la intención de optimizar recursos se bajó significativamente el perfil de las agencias consultoras que desarrollaban campañas para el parque. La mayoría de proyectos comenzaron a asumirse por la agencia audiovisual Blau Comunicación, una empresa local de Benidorm sin la experiencia requerida para asumir producciones del que supondría que sería el Disneyland español. Pero claro, en este momento ya todos teníamos asumido que Terra Mítica no sería nunca más ese parque aspirante a jugar en la primera liga europea.
Para Grupo Aqualandia pasó a ser una atracción estacional más para entretener a los turistas. Un pasatiempos y patio de recreo para complementar las estancias en la costa del Levante con "un día divertido de parque de atracciones en familia". Adaptaron su línea de marketing a la de un parque acuático o feria local que abre cada verano para dar lo mismo año tras año a su público fiel y adepto, que siempre estarían ahí porque no exigían gran cosa que repetir lo mismo verano tras verano.
Y ahí está el gran error, que Terra Mítica se rindió hace ya tiempo, renegando del potencial que sigue latente en sí misma. Abocada a una línea continuista y poco ambiciosa donde cada temporada se encara con la misma inercia que la anterior.
Un presente marcado por el caos organizativo
A escasas semanas de su apertura para esta nueva temporada, la información disponible en internet sobre lo que nos espera es prácticamente inexistente. No se ha remitido ningún tipo de comunicación a los medios, ni existe un orden lógico o estructurado en su página web y redes sociales. En el hipotético caso de que presenten algún espectáculo nuevo para los meses de julio y agosto —período que el parque denomina como "temporada alta"—, lo más probable es que se anuncie a través de una publicación atropellada e improvisada en sus plataformas digitales.
El pitoste es tal que las agencias de viajes y la web oficial de turismo de Benidorm indican que este año el parque solo abrirá las áreas de Egipto, Grecia y Roma a inicio de temporada. La página web oficial del parque reza que este año Las Islas abrirá íntegramente desde el día uno o que incluso una parte de Iberia será disfrutada. Falta coordinación y cuidar estos aspectos de la comunicación.
El caos organizativo continua con la propia página web, único canal oficial capaz de ofrecer alguna pista sobre la oferta actual. La información sufre constantes modificaciones: eliminan, alteran y vuelven a añadir atracciones y horarios, sumiendo al usuario en una profunda confusión. Este oscurantismo se hace aún más palpable al constatar la ausencia total de publicidad en las calles o la televisión a las puertas de la inauguración. Buscar el parque en los portales de noticias es, hoy por hoy, asomarse a un solar vacío.
Página web desactualizada y con catálogos inconsistentes
En la página web, de hecho, el catálogo de espectáculos varía según el idioma en la que la estés consultando. Si accedes en valenciano, el espectáculo de Los Sueños De Egipto, que no se llevará a cabo al inicio de temporada, sigue disponible. Si accedes en francés, el espectáculo Escuela De Legionarios que sí se celebrará no aparece entre el listado. Un caos total inadmisible que puede confundir a los visitantes internacionales y que demuestra que Terra Mítica apenas tiene personal en plantilla cuidando de la comunicación y marketing.
Esta dejadez resulta muy preocupante, puesto que el procedimiento habitual en cualquier complejo de ocio que opere con un mínimo de profesionalidad no consiste únicamente en enviar una nota de prensa inicial, sino en mantener un flujo constante de información a lo largo del año. Los parques normales suelen tener cosas que comunicar, eventos, incorporaciones y novedades durante la temporada, ya sean mejores o peores. Terra Mítica parece no tener nada nuevo que aportar, limitándose a replicar un modelo conformista, de contención extrema y recursos mínimos que se ha convertido en el denominador común desde que Grupo Aqualandia tomó el timón.
Esta crisis se ha agudizado internamente tras la eliminación de la figura del director general. Al carecer de un liderazgo centrado exclusivamente en el recinto, se ha perdido la cohesión y el rumbo; las decisiones se toman de forma atropellada y dando bandazos, los departamentos operan como entidades independientes sin supervisión global, y la necesidad de derivar cualquier trámite a las oficinas del Grupo ralentiza enormemente la operativa.
Externalización y el vacío en la dirección de comunicación
En la industria del entretenimiento, los gabinetes de prensa desempeñan un papel crucial a la hora de proyectar los valores de la marca y mantener un diálogo fluido con periodistas y creadores de contenido. Pero, mientras en el resto de los parques temáticos de nuestro país resulta sumamente sencillo contactar con estos departamentos, en Terra Mítica no hay rastro de ellos. La razón es sencilla: la comunicación y el marketing están externalizados en Grupo Cyma y Terra Mítica no cuenta con un gabinete con dedicación exclusiva.
Al tratarse de una consultoría creativa que gestiona múltiples empresas, Grupo Cyma no dispone de una dedicación exclusiva para el parque, limitándose a ejecutar campañas puntuales y a administrar unas redes sociales que, a menudo, se nutren de Inteligencia Artificial para generar contenido carente de valor real o significativo. En lugar de tener contenido de calidad conociendo el backstage del parque o a sus trabajadores hay posts genéricos del estilo "¿qué montaña rusa eres según tu signo del horóscopo?". Este contenido en pleno 2026 no tiene ya la capacidad de conectar con nadie ni un mensaje significativo que comunicar.
Durante muchos años, el parque sí que tuvo en plantilla a su propia directora de comunicación, María José Marcos. Al margen de valoraciones sobre su gestión (en la que claramente tengo mis discrepancias, aunque en su defensa, ella tendría sus recursos), el parque contaba con una cara visible y familiar que trazaba la hoja de ruta mediática y representaba los intereses de la empresa en momentos determinantes, desde la crisis generada por el trágico accidente en Inferno hasta la celebración de la apertura del Hotel Grand Luxor.
Sin embargo, tras su nombramiento como dircom del propio Grupo Cyma, sus implicación con Terra mítica se diversificó, ya que ahora solo es un proyecto más de la firma. Hoy en día, Terra Mítica carece de un profesional dedicado exclusivamente a estas labores, lo que ha mermado drásticamente su presencia en el debate público. Un claro ejemplo de este retroceso pudo verse en la última edición de Fitur, un espacio históricamente utilizado para calentar motores, donde este año el parque se limitó a ofrecer declaraciones asépticas que vendían como gran novedad un espectáculo que ya formaba parte de la cartelera del año anterior. Sin ofrecer mucho más años previos en términos de mensaje, la antigua dircom tenía capacidades de comunicación ante la cámara y lenguaje verbal y no verbal a unos estándares más altos. -Bueno supongo que este año habrán muchas novedades en los parques verdad? 😜
+ Hemos hmmmm... Desde el inicio de temporada... Hmmm... Vamos a tener hmmm pic.twitter.com/ylDsDsg10K
Desconexión total con el producto y los aficionados
El problema subyacente es que los propios gestores parecen desconocer el producto que tienen entre manos y su potencial. Al no otorgarle el valor y el cariño que los aficionados sí le profesamos, lo comercializan como un recinto genérico más, ignorando por completo la fuerte identidad y potencial que lo hace único. Esta desconexión quedó en evidencia recientemente durante una entrevista institucional, en la que quedó patente que ni siquiera conocían el número exacto de inversiones de su montaña rusa estrella.
Lo necesario que es conocer y amar a tu producto para proyectar la imagen y valores de marca al exterior a través de la prensa
— Perdidos En La Odisea | Parques temáticos (@perdidos_odisea) May 4, 2026
Luego pasa esto, que Titánide tiene "dos sacacorchitos y menea que da gusto" pic.twitter.com/ZJnJIOoqCR
Cuando la propia cúpula no valora su oferta, resulta lógico que fracasen a la hora de buscar embajadores de marca. Sus colaboraciones con influencers suelen estar orientadas a perfiles generalistas sin ninguna vinculación emocional con el parque; una estrategia idéntica a la que usaría un supermercado para promocionar un nuevo queso. La campaña del año pasado, en la que se repartieron medallas conmemorativas del 25 aniversario a creadores de contenido locales elegidos con randomnizer, resultó ser un ejercicio impostado y carente de efectividad.
Con estos antecedentes, no sorprende en absoluto que la relación de la directiva con la comunidad de amantes de los parques temáticos sea completamente inexistente, sin eventos especiales, sin guiños a la historia del recinto y con un hermetismo total frente a cualquier iniciativa de divulgación. Aunque Terra Mítica fue durante sus inicios un importante bastión del fandom friki parque español, siendo la cuna de PKTK o constituyendo un núcleo importante del foro Capte, el hartazgo es evidente. Poco a poco los fans acérrimos del parque se diseminaron por las desilusiones constantes con el rumbo del parque. Terra Mítica no ha hecho nada por evitarlo.
Un mensaje final
Abordo esta situación desde mi rincón en Perdidos En La Odisea porque Terra Mítica me importa profundamente. Me entristece observar cómo ha sido despojado de su identidad original para ser transformado en un producto plano, enfocado a un consumidor pasivo. Asentir, callar y fingir que esta gestión es la adecuada sería hacerle un flaco favor al lugar que despertó mi pasión por este sector cuando apenas tenía tres años.
Existe una innegable sensación de estancamiento, un "día de la marmota" constante que me ha mantenido alejado del parque durante bastante tiempo. Sin embargo, este año he decidido volver a adquirir el pase de temporada por primera vez en trece años. Lo hago porque, al vivir a escasa distancia, es mi oportunidad de mantener un contacto regular con la industria, pero también porque sigo creyendo que experiencias como recorrer el Laberinto del Minotauro en las mismas góndolas de mi infancia, o encadenar ciclos en Alucinakis, siguen mereciendo la pena, por muy oscuras que pinten las cosas en los despachos.
Y si hay algo que verdaderamente dota de sentido a Terra Mítica hoy en día, son sus trabajadores. Es gracias a la pasión incombustible que muchos empleados le profesan al parque que los visitantes podemos seguir disfrutando de destellos de magia que, bajo otra plantilla, serían imposibles. Aunque son demasiados para nombrarlos a todos, considero de justicia destacar la labor de profesionales como Samuel Cervantes, quien, en medio de este desolador panorama corporativo, ha logrado sacar adelante junto a su equipo espectáculos únicos y rebosantes de creatividad, obrando auténticos milagros con los limitados recursos a su disposición.
Ha sido además, de los pocos de la cúpula que han querido abrir diálogo con los fans, bajando al barro, escuchando críticas y demostrando el amor que le tiene al parque. No estaré de acuerdo con él en más de una decisión artística. Sin embargo, sé reconocer cuando alguien hace algo bienintencionadamente y con amor. Y su caso es uno de ellos.
Este artículo, trabajadores de Terra Mítica, va dedicado a vosotros.















