Tras el pistoletazo de salida con Rulantica el primer día de viaje, tocaba zambullirse en el parque madre, Europa Park. Después de muchos años soñando con visitar el para muchos mejor parque temático de Europa, por fin era mi turno. Para contaros mi experiencia en el parque de una forma amena y dinámica, he pensado en no organizarla de forma cronológica como viene siendo habitual en el blog.
Tendréis una review de mi primera visita al parque durante el pasado mes de abril dividida en tres partes, con la primera de ellas siendo dedicada a analizar las 14 montañas rusas de Europa Park. La segunda y tercera parte vendrán a comentar otras atracciones importantes del parque, operativas, gastronomía o tematización de las áreas. Dicho esto, ¡comencemos!
Voltron
Comenzamos esta primera parte de review de Europa Park con el plato fuerte del día, la majestuosa y novísima Voltron.
Alrededor del mediodía tuve un gran golpe de suerte y conseguí un hueco en la Virtual Line de Voltron. Este sistema es una auténtica maravilla, permitiendo reservar huecos en atracciones populares para una hora concreta sin hacer cola. Durante el día pude conseguir un total de 4 ticket Virtual Line. Al tratarse de un día de gran afluencia, esto me ahorró unas 3 valiosísimas horas de cola que puede invertir disfrutando de otras atracciones, visitando tiendas o explorando zonas del parque. Creo que de no haber sido por este sistema no habría podido llegar a visitar todo el parque durante el viaje.
El exterior de Voltron ya impresiona. Las colas transcurren en la recreación de una central hidroeléctrica con todo lujo de detalles. Todo mientras vemos pasar los trenes de la coaster sobre nuestras cabezas y escuchamos los gritos de la gente. En la sala principal de las colas también podemos presenciar un espectáculo audiovisual que combina electricidad con música electrónica. Para quiénes no se atrevan a desafiar a esta Stryker Coaster de Mack también hay una amplia red de senderos y torres de observación en el exterior de la ride para poder apreciar bien su recorrido en una multitud de puntos fotográficos.
La cola desemboca en un espacio delimitado en el que guardaremos nuestras pertenencias en unas taquillas que se bloquean y desbloquean con una tarjeta que deberemos conservar durante nuestra ride. En esta ride hay bastantes carteles alertando sobre el peligro de llevar cualquier tipo de objeto a bordo, por lo que deberéis guardarlo todo en los casilleros.
Una vez listos subimos unas escaleras hasta la planta de arriba donde armarán la pre carga del tren antes siquiera de llegar a la estación. Operativamente todo es milimétrico, como un mecanismo de relojería suiza. Afortunadamente me tocó en un asiento central, en los que al parecer la experiencia de viaje es más agradable. Me hubiera gustado poder probar otros asientos pero dado el tiempo limitado de viaje y las grandes colas en Voltron preferí priorizar otras zonas del parque que todavía no había podido explorar.
El sistema de embarque es parecido al de Voltron, con trenes en constante movimiento en la estación a los que los pasajeros pueden embarcar con cintas transportadoras que se mueven a la misma velocidad. Los arneses también descienden solos una vez el trabajador comprueba que los pasajeros están listos, simplemente pulsando un botón.
Ese momento marca el comienzo de una atracción que desafía los límites tecnológicos y creativos de la industria, llevando a los pasajeros a un viaje en el que se viven sensaciones hasta nunca imaginadas. Voltron es pura dinamita, fuerzas, ejectors, inversiones violentas, sorpresas, longitud, intensidad, velocidad... Es frenética y con mucha mucha mucha diferencia la atracción más bestia que hay en el parque alemán. No tiene punto de comparación, lo que se vive en Voltron es difícilmente equiparable a lo que se vive en cualquier otra montaña rusa del parque.
A nivel europeo seguramente estará entre las más mejores. Con mi reducido currículum parqueril a mis espaldas únicamente BGCE de Parque Warner podría hacerle cara. Aunque a nivel layout las dos ofrecen experiencias muy bestias e intensas, creo que Voltron sale ganando por su exquisita tematización y operativas, el momento pre launch en el que el tren se se zarandea verticalmente y el launch backwards. Del parque madrileño me quedo con su gran top hat y el hang time que deriva del zero G stall.
Creo genuinamente que este tipo de coasters multilaunch difícilmente tienen competidores en cuanto a intensidad, variedad y frescura. Son productos completísimos que actualmente creo que es lo más lejos que pueden estirarse los límites tecnológicos de la industria de las montañas rusas.
Eurosat - The Can Can Coaster
La primera montaña rusa que hice prácticamente nada más abrir el parque fue la mítica Eurosat, una indoor coaster ubicada dentro de la gran bola que protagoniza el área de Francia. Los orígenes de la ride se remontan al año 1989, cuando las decisiones creativas de Europa Park todavían iban a caballo del éxito de Walt Disney. No sorprende, por tanto, que replicasen la icónica geosfera del por aquel entonces recién creado EPCOT o que el concepto de la coaster recordase irremediablemente a Space Mountain.
En su primera versión la temática de Eurosat era una aventura espacial. Los trenes escalaban hasta lo alto del edificio a través de un lift en espiral para después recorrer un layout familiar pero juguetón compuesto principalmente de giros y hélices. Diferentes efectos especiales como luces, túneles o algún tímido prop de atrezzo completaban la experiencia.
En 2017 la versión original cerró con un refurbishment total que reemplazó casi la totalidad de su track para mejorar la seguridad, cambió los trenes y sobretodo actualizó la temática haciéndola más acorde al área francesa. Nacía así Eurosat - The Can Can Coaster.
Sin ninguna duda una montaña rusa dentro de una bola de golf gigante ambientada en el mundo nocturno del cabaret parisino no suena como un plan apasionante, pero Europa Park ha demostrado ser tremendamente inteligente aquí. Todo el nuevo producto encaja de una manera increíblemente natural en el área, devolviendo a la vida una montaña rusa anacrónica y haciendo que los tiempos de espera de la coaster rara vez bajen de los 30 minutos durante todo el día.
Aunque como coaster sea poco destacable en cuanto a sensaciones, el pack completo con la banda sonora on board, todos los elementos que vamos cruzando durante el recorrido (algunos de ellos produciendo una curiosa sensación de choque) y las colas magistralmente bien tematizadas hace que bien valga la pena una riddeada. Incluso el exterior recreando diferentes fachadas con estética art nouveau y belle époque consigue de alguna manera disimular la gran geosfera blanca, integrando bien la ride dentro de Francia.
También son dignos de mención diferentes añadidos que se han hecho antes y durante el lift, en el que gracias a diferentes efectos simula un ascenso hasta la cima de la Torre Eiffel escalando primero los tejados de las casas de París. Muy emocionante también la primera curva nada más abandonar la estación, que a los más nostálgicos les recordará al inicio de Space Mountain: De La Terre À La Lune de Disneyland París. En conjunto, una gran atracción.
Poseidon
Poseidon es una montaña rusa que pese a su antigüedad (ya son 25 años a sus espaldas, cosa que se nota en su brusquedad) se sigue manteniendo como un producto increíblemente competitivo y original. Su gran punto diferenciador es que combina segmentos de montaña rusa con otros tramos acuáticos. Naturalmente, los impactos contra el agua te mojarán, aunque no te llegarán a empapar tanto como parece desde el exterior.
El envoltorio de Poseidon es sin duda uno de los más ambiciosos de todo el parque, ocupando unas dimensiones titánicas de espacio. El propio track de la water coaster, la fortificación cretense que alberga las colas y la majestuosa estación escondida bajo la estructura de un templo griego crean un microuniverso único. Durante el recorrido también encontraremos efectos especiales como chorros de agua, humo a presión o incluso pebeteros con fuego.
Muy destacables son también las colas, que transcurren por una construcción que a los más fanáticos de Terra Mítica les recordará sin duda al Laberinto del Minotauro. Se atravesarán zonas exteriores con columnas y toldos para entrar en el interior del palacio con multitud de props, zonas oscuras y efectos de luz. Esta zona de espera, de hecho, se viene utilizando durante muchos años para hacer pasajes del terror en evento de halloween del parque, Traumatica.
La primera parte de la ride transcurre por un corto segmento de dark ride al exterior atravesando un templo griego en ruinas con algún que otro animatronic y efectos de agua que puede que consigan mojarnos. En esta parte los fans de Terra Mítica encontraremos una vez más paralelismos con nuestro home park, concretamente con la dark ride de El Rescate De Ulises.
En cuanto al tramo de coaster que viene inmediatamente después, está para derribar y volver a construir de cero. Sin exagerar, se siente como si cogieras un carro de supermercado, te subieses en él y recorrieras el track de Coaster Express de Parque Warner con el lapbar apretando hasta los intestinos. Es una pena porque la incomodidad del track y los golpes constantes en costillas y piernas hacen que una atracción que lo tiene todo para ser un BOP se quede gravemente lastrada.
La segunda parte tras el lago central es mucho más llevadera ya que se acerca más al concepto de flume ride que al de montaña rusa. Tras un pequeño giro panorámico que nos dará una buena vista de Silver Star encaramos un gran e inclinado drop con una bumpy hill que acaba en un gran splash que no moja más que unas salpicaduras. Quiénes sí se mojarán serán los incautos que se queden en la zona panorámica viendo el espectáculo.
Pegasus
Montaña rusa familiar de tipo Youngstar Coaster muy similar a la que encontramos en Parque Warner bajo el nombre de Correcaminos Bip Bip. Aunque en Europa Park parezca una ride más del montón dada la infinita colección de atracciones para elegir, se sigue manteniendo como un gran producto familiar que ofrece un punto extra de adrenalina para los más pequeños.
Aunque el recorrido es calcado al de su homóloga madrileña, Pegasus ofrece bajo mi punto de vista una mejor integración temática en las colas y en el recorrido, incluyendo multitud de props, construcciones y abundante vegetación. Destacar especialmente la zona de espera, tematizada en una zona de excavación arqueológica que llega a incorporar incluso a algún animatronic.
En cuanto a la coaster en sí, nada nuevo que no se haya dicho ya de este modelo. Va absolutamente finísima y es especialmente juguetona jugando con el componente terrain y peraltes interesantes en su último segmento. El primer drop y el overbanked turn que encontramos tras el mismo son genuinamente algo más de lo que se espera de una montaña rusa familiar al uso. No obstante, se hace algo corta y cuando está en lo mejor llega a la recta final de brakes.
Muy destacable también que es de las pocas coasters del mundo que utilizan la parte superior de la estación para guardar el segundo tren del recorrido.
Silver Star
Ubicada en la recién inaugurada zona de Mónaco, esta hyper coaster de B&M ha sido comparada con Shambhala de PA desde tiempos inmemoriales. Siempre se me ha escapado el motivo, puesto que existen otros 16 ejemplares de este modelo distribuidos por el mundo. Sin embargo; puede que para muchos de nosotros, al ser los dos que más a mano hemos tenido, han sido las únicas que hemos tenido la oportunidad de riddear.
Como punto a favor, Silver Star cuenta una distribución de cuatro pasajeros por fila, agilizando de forma sustancial la velocidad de las operaciones. La capacidad horaria es monstruosa. Tanto, que hasta en los días de alta afluencia rara vez sobrepasa los 30 minutos de cola. Una cola, por cierto, que apenas deja de moverse por la gran velocidad a la que van rellenándose los trenes. Otro secreto de esto es que la coaster siempre cuente con 3 trenes operativos, cosa que difícilmente ocurre en PortAventura. Todo esto hace que ni la Virtual Line ni el Single Rider sean necesarios aquí.
En cuanto a la tematización, encontramos una coaster ambientada en el mundo de las carreras de coches, temática que dista mucho de ser de mi interés. No obstante, sin ser para tirar cohetes, dentro de su gremio me parece una ambientación mucho mejor lograda que la pírrica y corchopanesca "aventura en el Himalaya" que nos propone Shambhala en PortAventura. Aquí, el pabellón de colas es espectacular integrando pantallas, música y luces. En la estación, un gran semáforo nos dará la salida al más puro estilo de una carrera automovilística.
En cuanto a la coaster en sí... no hay color. El layout me parece ciertamente más soso y lineal que el que nos propone Shambhala. Nuestra hyper coaster presenta más altura en el primer drop, unos floating más sostenidos, el desconcertante elemento ampersand, el ejector antes del hill del splash, el túnel tras el primer drop...
Silver Star no tiene apenas momentos destacables dentro de un layout muy plano que, en su conjunto, sí que es muy disfrutable y puede que más agresivo que Shambhala, pero hasta ahí. Shambhala es más variadita y prácticamente va ofreciendo cosas nuevas desde su primer drop hasta llegar a la recta final de brakes. Silver Star... va mucho más justita en esto.
Otro tema a abordar son la vibraciones de Silver Star sobretodo desde el primer drop hasta los camels siguientes. Pese a que no hacen desagradable la experiencia, son un signo inequívoco de que los años no han pasado precisamente bien por ella. El resto del recorrido si se mantiene notablemente mejor.
En conjunto no os llevéis a engaño por mis palabras. Shambhala juega a una liga increíblemente superior respecto a la mayoría de montañas rusas, por lo que es fácil salir mal parado a su lado. Silver Star sigue siendo una gran y muy disfrutable montaña rusa que sin ninguna duda, uno no tiene la oportunidad de probar todos los días. Sus grandes operativas, además, lo facilitan mucho.
Euro-Mir
Euro-Mir es otra de las montañas rusas más míticas de Europa Park. Casi 30 años después de su apertura desaparecerá a finales de temporada para dar lugar a nueva montaña rusa que respetará diferentes elementos originales pero ofrecerá una experiencia completamente actualizada y renovada. El concepto actual consiste en una spinning coaster increíblemente ortopédica y brusca ambientada en la estación espacial rusa Mir. Su mayor gracia es el ascenso a través de un lift en espiral similar al de Eurosat mientras escuchamos una BSO tan adictiva como taladrante que se nos quedará grabada en la cabeza como mínimo el tiempo restante de viaje.
Lo cierto es que es una atracción estéticamente algo bizarra y surrealista, como si hubiera sido ideada por un habitante de Christiania hasta arriba de trippies. Primero atravesamos la cola, compuesta por una serie de compartimentos espaciales y unos pasillos con luces fluorescentes que bien podrían parecer los baños de la Fabrik o un coffee shop de Ambsterdam.
Tras embarcar en los trenes es una estación de estética postsoviética/dosmilera y encarar el lift, serpentearemos entre el exterior unas torres cilíndricas acristaladas. Finalmente, llegará el turno de encarar el primer drop, que precederá a un recorrido sorprendentemente violento y brusco, especialmente su última hélice y los brakes finales. La sensación de descontrol es mayor que la de la escena en la que María Patiño intenta batir masa para un pastel en Ni Que Fuéramos Shh.
En su conjunto es una experiencia curiosa, aunque sin duda desentona con los estándares creativos y de calidad del resto del parque. En el contexto de la Europa Park actual Euro-Mir es una bizarrada vintage cuya estética se ha quedado anticuada y algo random. Esperemos que el equipo creativo del parque tenga entre manos un proyecto que supla el vacío emocional que dejará Euro-Mir a los más fanáticos.
Matterhorn Blitz
Wild Mouse extendida caracterizada por su curioso ascenso vertical a través de un lift, un primer drop ciertamente bueno para este tipo de rides y una tematización magistral en la zona de colas y estación. También a destacar que es el wild mouse más suave y bien mantenido que he hecho hasta la fecha, y además por una gran diferencia. Dado que los trenes se lanzan de dos en dos y hay dos ascensores diferentes, la capacidad horaria es mucho mejor de lo que se puede presuponer, lo que no impide que se formen colas considerables.
Como comentaba, las colas son de las paisajísticamente más logradas del parque, combinando un primer segmento entre vegetación y estructuras de madera que serpentean entre la propia coaster y un último tramo cubierto. Esta última parte es especialmente bucólica puesto que atravesamos una cabaña rural alpina, conociendo a todos los habitantes, tanto animales como humanos. Es simplemente adorable.
No solo las colas son una delicia temática, sino la propia atracción. Atravesaremos un torreón, tendremos vistas envidiables del parque desde la cima y pasaremos entre cabañas de madera, gallineros y otras estructuras. En su conjunto, una gran atracción familiar.
Schweizer Bobbahn
Esta montaña rusa se trata de una de las escasísimas bobsled coasters sobre la faz de la Tierra. Se trata de un modelo muy extraño, ya descatalogado, en el que los trenes no descienden sobre un rail, sino que lo hacen libremente por una estructura parecida a un tobogán. Los vehículos son además muy curiosos, configurados como un trineo donde los pasajeros montan uno encima de otro.
Aunque la experiencia es diferente y curiosa, se trata de una montaña rusa con un layout muy pobre y corto que además traquetea mucho más de la cuenta. La experiencia de viaje se hace considerablemente brusca y a nivel sensaciones no aporta nada más que un producto muy edulcorado y descafeinado. Aunque no he tenido el placer de probarla todavía, La Trace Du Hourra de Parc Astérix parece mucho más interesante.
Sea como sea, es muy divertida para amigos y familiares por la configuración tan extraña de los asientos, además de que si la riddeáis os lleváis un credit muy extraño y en visos de desaparición bajo la manga. Dada su poca capacidad no es raro que haya que esperar mínimo media hora para montarse. La entrada además está algo escondida y puede dar lugar a confusión.
WODAN - Timburcoaster
Tiene el mérito de ser la primer wooden coaster que pruebo que equilibra comodidad con un recorrido genuinamente intenso y rico en sensaciones. Tiene más mérito aún sabiendo que no destaca especialmente por su altura, inclinación, grandes caídas o velocidades estratosféricas. El gran aliciente es un layout milimétricamente bien concebido, que juega con los rasantes, los peraltes, las curvas e incluso llega a atravesar la parte superior de la estación.
Los trenes son también muy cómodos y el mantenimiento del trazado es impecable, cosa de la que no muchas montañas rusas de madera pueden jactarse. Durante el recorrido también atravesaremos algún tramos de titan track, aunque al contrario que en Stampida no notaremos apenas la diferencia con el resto de trazado. Se realiza por una cuestión de optimización en el mantenimiento, de prevención y de reducción de ruido más que para tratar de salvar un producto desgastado, como en el caso de PortAventura.
Temáticamente también es una delicia, llegando incluso a incorporar efectos de fuego en el top del lift. Las colas, estación y entorno temático de la coaster forman también un microuniverso increíblemente bien ambientado. Como curiosidad, se trata de una de las pocas atracciones del mundo en el que encontraremos un aseo a mitad de la cola. Wodan se trata, en definitiva, de un gran producto al que es difícil sacarle alguna pega.
Blue Fire
Muy cerca de WODAN, también en el área de Islandia, encontramos Blue Fire, la primera launch coaster del parque hasta la llegada de Voltron. Aunque ahora estemos más acostumbrados a coasters "multilonchas", Blue Fire fue durante años relativamente revolucionaria y venerada por los fans españoles como una de las mejores montañas rusas que habían probado hasta la fecha. No es de extrañar, puesto que incluso a día de hoy sigue siendo una gran montaña rusa que no deja indiferente a nadie.
Los trenes, dotados de unos muy cómodos arneses que permiten una libertad casi total a los usuarios, se adentran en una porción dark ride con efectos especiales de luces y humo antes de ser lanzados a 100 km/h. Aunque acostumbrados al agresivo lanzamiento hidráulico de Furius Baco esta aceleración puede incluso parecer "amable", lo cierto es que es muy considerable. Es primer boost hace que el tren llegue al punto más alto del track, a casi 40 metros de altura, en cuestión de unos pocos segundos.
Desde ahí nos espera un recorrido que equilibra mucha diversión con la intensidad justa para que sea un viaje placentero y adrenalínico a la vez. Nos pondremos boca abajo hasta un total de cuatro veces, destacando el primer vertical loop. Al contrario que en Voltron, se trata de una montaña rusa que da un poco de tregua (a su manera), con un pacing bastante equilibrado y amable donde los elementos se encaran de una forma espaciada, llegando a perder velocidad por momentos. Ello no hace que el credit pierda su efectividad.
Arthur
Esta coaster, inaugurada en el 2014, es un prototipo de inverted powered coaster de Mack Rides. Más de una década después sólo encontramos otros 3 ejemplares, uno de los cuales abrirá este mismo año en BON Luxury Theme Park México. Se trata de una coaster con un importante componente dark ride que nos lleva al reino de los Minimoys para vivir aventuras basadas en el film francés de animación Arthur.
Pese a no haberme visto la película y no ser seguidor de la franquicia, tanto la coaster como su entorno me fascinaron a nivel temático, consiguiendo crear un microuniverso increíblemente inmersivo. Aunque la mayor parte de la coaster, sus colas y otras flats infantiles menores se encuentran dentro de un show building, el entorno exterior es espectacular. Subidos a una góndola con capacidad para cuatro pasajeros llegamos incluso a sobrevolar un frondoso bosque exterior y un caudaloso río que nos hace olvidar por momentos que estamos en un parque temático.
Las partes interiores de la coaster recrean con un alto grado de fidelidad los escenarios de la película con decorados reales, pantallas y efectos especiales. Especialmente destacable es el uso de perspectivas y escalas, que nos hacen sentir mucho más pequeños de lo que somos, encogidos al tamaño de un insecto. Otro momento destacable es el segmento en el que sobrevolamos el mini land interior, dejando los playgrounds y flats infantiles a nuestros pies.
Aunque claramente el objetivo principal de la atracción no es el de crear sensaciones intensas, puede que llegue a sorprendernos en más de un punto, proveyendo algún momento destacable. La velocidad es algo mayor de lo que podría parecer desde fuera y se acentúa por los giros de los trenes y las aceleraciones repentinas. Aunque claramente es un producto familiar, bien merece la pena una visita para los thrill seekers, ya que no deja de ser un concepto súper bien construido y temáticamente excelente.
Se trata de una atracción que suele reunir de las colas más largas del parque. Sin embargo, al tratarse de una atracción principalmente concurrida por familias, la cola single rider está siempre prácticamente vacía. La disposición de los vagones, pensados para grupos de exactamente cuatro personas, hace que la cola single avance con relativa celeridad. Las operativas también son excelentes, con una estación constantemente en movimiento en la que accedemos a los trenes a través de una cinta transportadora.
Alpenexpress Enzian
Esta atracción está reconstruida tras el devastador incendio que arrasó con el área de Austria en el año 2023. Se trata de una powered coaster ambientada en un tren minero austriaco. Dado que el recorrido es relativamente corto, el tren hace dos vueltas al circuito en cada ciclo. Lamentablemente, en esta nueva versión se ha eliminado la famosa mina de los diamantes, que era atravesada tanto por la coaster como por el vecino flume ride. Para muchos se trataba de uno de los enclaves más mágicos del parque, que incluso llegaba a emanar un agradable aroma a limón al paso del tren.
No obstante, la nueva Alpenexpress también aterrizó con algunas novedades. Los sistemas de seguridad se han renovado haciendo que los lapbars sean individuales. Pese a la ausencia de la mina de los diamantes todo el entorno se ha reconceptualizado, con cruces continuos entre el flume ride y un adventure trail en el que si tenemos suerte llegaremos a presenciar una gran sorpresa en forma de efecto de agua. Un animatronic con forma de dragón también nos sorprenderá durante el recorrido. Por si esto fuera poco, el primer vagón que representa a una locomotora expulsará humo por su chimenea durante el ciclo.
En definitiva, es un producto familiar que si bien clásico y sin alicientes en formas de fuerzas G, es muy agradable. Es reconfortante que la excelencia temática y el cuidado al detalle llegue también a las atracciones más familiares y simples.
Atlantica SuperSplash
Este SuperSplash de Mack Rides llegó en el año 2005 como gran y única atracción estrella (o atracción a secas) del área de Portugal. Se trata de un híbrido entre montaña rusa y flume ride con una sección backwards y una gran caída final. Las barcas puedes acoger a un total de 16 personas, lo que hacen que goce de una capacidad horaria relativamente buena.
Probablemente en cualquier otro parque sería uno de los grandes reclamos, pero en Europa Park se siente algo a rebufo de Poseidon. Su hermana mayor griega llegó al parque cuatro años antes, con mejores colas, mejor tematización y mejor y más extenso layout. Además, para la gran mayoría de visitantes Poseidon se encuentra antes en el itinerario de visita lógica, por lo que Atlantica no sorprenderá tanto.
Sin embargo; Atlantica SuperSplash puede presumir de mojar más, ir mucho más fina, tener mejor capacidad por hora y tener una pequeña aunque interesante porción backwards gracias a unos turntables colocados después del lift y antes del drop final. Tras la gran caída uno todavía podrá mojarse más gracias a unas figuras con forma de delfín que de forma aleatoria rocían con más agua a sus víctimas.
Ba-a-Express
Ubicada en el área de Irlanda, esta es sin duda la montaña rusa más infantil de todo Europa Park. Se trata de una atracción ideal para que los más pequeños se inicien en el mundo de las coasters, sin ello implicar que se pierda la gran calidad de theming y storytelling que procura el parque en absolutamente todas sus atracciones. Fue la última atracción que hice en todo el viaje. Además, fue in extremis, puesto que la rideé a unos escasos 15 minutos de que partiera el autobús que me llevaría de vuelta a la estación de tren.
Obviando que se trata de un layout extremadamente edulcorado para gustar a los más asustadizos, a destacar que el suelo de la estación desciende al comenzar cada ciclo. El tren da tres vueltas al recorrido en cada viaje.
Continuaremos próximamente con otras dos partes de la review donde analizaremos otros aspectos del parque como operativas, dark rides, tematización o gastronomía. Hasta entonces, no dejéis de ver los parques con otra mirada.
























